En los últimos años, el sector del comercio adulto ha experimentado una explosión de productos de bajo coste que entran en el mercado a través de plataformas globales y canales de venta directa de fábrica. Para los minoristas, la tentación es evidente. Pero la verdadera pregunta que todo minorista debería hacerse es sencilla.
¿Qué estamos vendiendo realmente a nuestros clientes?